Por: Juan Suárez, 14 años / Majo Centurión, 20 años / Cristina Moreaux
Fotos: Majo Centurión y José Almeida
Entrevista a Raúl A. Mucchiutti, Sodero
-¿Podés presentarte?
-Mi nombre y apellido es Raúl Atilio Mucchiutti, nací el 31 de enero de 1948, en Barrio San Lorenzo, Gral López 3669 donde sigo viviendo así que hace 78 años que piso el barrio, que lo camino.
-Entonces tenes mucha experiencia…
-Sí, tengo 57 años de repartidor, en el barrio
-¿A qué te dedicas?
-Nosotros ahora somos repartidores de soda, yo fui fabricante por muchos años.
-Entonces te conocen muchas generaciones.
-Sí, tengo clientes de la tercera generación, empecé el 19 de setiembre de 1969.
-¿Cómo empezaste?
-Empecé muy humilde, sigo siendo humilde, me compre una maquinita y un triciclo y repartía 50 sifones de vidrio durante un año y medio, hasta que me pude comprar un camioncito viejo.
-¿Heredaste el oficio de sodero?
-No, yo vi una propaganda, y ahí empecé.
-¿Queres contarnos una historia que te haya marcado?
-La reciente es la inundación del 2003, ver caer el agua a las 5 de la tarde por el paso a nivel que parecía una catarata, y la gente venía con sus bagallos en sus hombros, y pasaba mucha gente, y me dejaban sus cosas porque yo vivía en la planta alta, no te imaginas las cosas que me dejaron, pero vos sabes lo que yo más me acuerdo, eran más o menos 40 personas, y cuando retiraron sus cosas a nadie le falto nada, cada uno había llevado lo suyo.
Yo me acuerdo que venía conduciendo la camioneta por la calle Amenabar, y venía una señora en sillón de ruedas, yo la lleve a la “casa embrujada” y después la visitaba siempre, por eso para mí, esa casa no estuvo embrujada nunca. En esa casa vivió un secretario de Vanrell, Vicego-bernador de Reviglio, nunca vi nada, no se porque esa historia, si se de la muerte de dos niños en esa esquina, uno era un mellizo Camino, de apellido. Yo entre muchas veces y a mí no me paso nada, esas son cosas del barrio… que te marcan. El otro hecho fue la llegada de Evita pero ese es un recuerdo de mi familia trasmitido oralmente de generación en generación: dicen que Evita, un día perdió el tren en el año 43, y un tío mío que era boletero, la vio tan linda que quería ayudarla, acá había tres bares: el Londero, García y estaba La Perla del Sur, y después había una casa de citas, un prostíbulo, dicen que estaba donde ahora está, el Vera Candiotti, pero yo no lo se, pero nunca supe de eso, de que había mujeres que bailaban…no se, son historias que se cuentan del barrio pero nunca vivieron en el barrio. Pero mi tío la vio tan sola y desprotegida que la invito a la casa de su familia a comer y a pernoctar hasta la próxima salida de un tren. Evita en agradecimiento le dio un cargo de Diputado por el Partido Laboral.
-¿Cómo es la gente del barrio? Cuál es tu punto de vista…
-Para mí los clientes míos son perfectos, será que yo voy con respeto, para mí son buena gente, mira lo que me pasa, a veces están haciendo tortas fritas o pan, y nos invitan, me he encontrado con chicas que están haciendo entrevistas y me cuentan que a donde van las invitan con algo.
Yo tengo muchos clientes, 450 clientes, pero no es por lo que vendo sino por el trato que tengo con ellos. Me hicieron una entrevista en la radio LT9, el Día del Sodero, el periodista me dice: …pero vos haces un poco de psicólogo a veces.
-¿Vos recomiendas que empiecen con tu oficio o trabajo?
-No. Yo lo que le recomendaría a los chicos… yo perdí a mi madre a los 5 años, yo les recomendaría que empiecen a hacer cosas en la casa, a lavar, a planchar, a cocinar, porque eso los va a ayudar en la vida. Yo a los siete años sabía planchar, era el único que iba a la escuela con el guardapolvo sin almidonar. Y vivía con mi papá, él era peluquero y empleado de la Lotería de la Provincia, mi papá entró ahí porque la abanderada de los humildes (Eva Perón) le enviaba a mi tío, todos los meses cien puestos. Les termino de contar la historia de mi tío, el diputado. Con la revolución del 55, y el levantamiento, a mi tío lo meten preso, 2 años en Buenos Aires y estuvieron a punto de fusilarlo, y empezó a trabajar de albañil, y murió pobre, cuando vuelve la democracia lo reintegran pero ya había muerto y la jubilación la cobró la mujer aunque ya estaban separados, pero mi tío murió pobre. Después de la muerte de Evita todos los días a la hora de su muerte, 20,25 hs la radio decía “Hora Inmortal Argentina”.
-Gracias por compartir tanta historia, sos un testigo oral del barrio.